
“Te golpeará hasta arrodillarte y te mantendrá ahí permanentemente si tú lo permites. Ni tú, ni yo, ni nadie podrá golpear tan fuerte como la vida misma. Pero esto no se trata de que tan duro golpees, sino de que tan duro puedes ser golpeado y ahí seguir avanzando; cuánto puedes resistir y ahí seguir avanzando. ¡Así es como se obtiene la victoria!” –Rocky Balboa (De la película
Rocky Balboa, 2007)
Estas ahí sentado, como si acabarás de despertar, tu rostro se siente húmedo y un ruido ensordecedor te pesca por sorpresa, es como si hubieras estado en otro lugar y de pronto eres parte de una escena totalmente diferente. Alguien te habla, te cachetea y pide tu atención completa mientras otra persona aplica a tu ceja algo que arde hasta el alma. Puedes observar entre estas dos personas que te gritan de consejos alguien frente a ti también sentado en un banquillo similar al tuyo. Las paredes de este lugar son tres cuerdas y por si no fuera suficiente el ruido, flashes y luces incandescentes apuntan directamente hacía ti. Mientras digieres donde te encuentras y buscas despertar por completo a este nuevo entorno escuchas una campana, las dos personas frente de ti te levantan, tus manos que te ayudaron a incorporarte sienten la presencia de guantes y directamente ante ti alguien que por sus ojos parece odiarte.
¡Estas despierto!
¡Bienvenido a tu realidad!
¡Bienvenido al gran regalo llamado vida!
Sea que lo entiendas o no, despertaras a esto algún día si es que no lo has hecho ya, por medio de los golpes que llegan de manera continua o al entender la mentira que nos han dicho toda la vida. Necesitamos más entretenimiento. Maneras de sentirnos mejor. El placer es la meta y el mejor anhelo. Trabaja para sentirte bien. Compra este coche para que puedas disfrutar en verdad la vida. Inscríbete a tal o cuál curso para que ganes más dinero, etc. Tu “satisfacción” es la meta principal de todo buen negocio en la actualidad.
Es entonces al creer la mentira mejor usada en nuestros tiempos que despertamos en el piso o en el banquillo, siendo curados de los golpes que nos tomaron por sorpresa mientras soñábamos, mientras creímos que seríamos invulnerables y en el piso adoloridos nos damos cuenta que no era así.
“Nos han hecho vivir en la mentira y convivir con ella, por eso cuando vemos la verdad parece que el mundo se derrumba.” -Fidel Castro
La vida no es fácil
Y que lo digan, cada quién ha tenido su faena propia, su lucha diaria, su trabajosa continua. Sin embargo, seguimos bebiendo del vaso que nos dieron algún día seguimos dirigiéndonos al cielo sin morir cada día. Como si el dolor determinara nuestra perdida, como si fuéramos menos capaces por el sufrimiento diario que nos aqueja, cuando sin darnos cuenta los golpes que más nos lastiman, son lo que en verdad más y más a nuestro verdadero yo nos despiertan, nos reviven, nos encaminan.
“No creo que Dios quiera exactamente que seamos felices, quiere que seamos capaces de amar y de ser amados, quiere que maduremos, y yo sugiero que precisamente porque Dios nos ama nos concedió el don de sufrir; o por decirlo de otro modo: el dolor es el megáfono que Dios utiliza para despertar a un mundo de sordos; porque somos como bloques de piedra, a partir de los cuales el escultor poco a poco va formando la figura de un hombre, los golpes de su cincel que tanto daño nos hacen también nos hacen más perfectos.” –C.S. Lewis
Más perfectos. Más sensibles. Más capaces de amar. Más listos para a los demás realmente escuchar. Más respetuosos de quienes realmente somos y todo lo que podemos dar.
Los médicos en su estudio continuo explican que cuando el dolor en alguna parte del cuerpo se agudiza es porque el mismo organismo esta restaurándose. Cada lágrima así mismo que las experiencias que la vida nos ha hecho derramar es una gota más que enjuaga nuestro espíritu para enseñarnos como realmente amar. Cada tribulación y angustia, cada pena, cada mal, son golpes que nos enseñan ciertamente no a enfurecernos más si podemos sabiamente contemplar, sino que nos demuestra nuestro poder y capacidad. Para no ser vencidos de lo malo, sino vencer con el bien el mal.
Y a veces parece que todo terminó
“Llegará un momento en que creas que todo ha terminado. Ese será el principio.”
- Epicuro de Samos
Si bien puedes razonar y sentirte que no merecías el dolor, tratar de darle vuelta al asunto buscando encontrar algo de alivio y respuesta a el por qué es que tú no vives en lo que la cultura llama cielo, pero al final te agotaras.
Es entonces, cuando no tienes ciertas cosas que considerabas vitales o necesarias que puedes reconocer el nivel de dependencia que tenías hacia ellas, cuando puedes pensar más fríamente, sin tanto latido de los sentimientos y con la mente más clara. Es entonces, cuando, si entiendes el momento, puedes ver la redención y la madurez llegando de la mano hacia ti. Es ahí donde no habrá pretextos para responder a las cosas que habías dejado sin resolver. Es ahí cuando Dios se presenta como un ángel que forcejea contigo para ayudarte a abandonar tu estado pasado, tu antiguo nombre y darte una bendición que sobrepasará tus expectativas presentes. Es ahí cuando entenderás el por qué las cosas pasaron de esa manera.
“Trinity: ¿Qué esta haciendo?
Morpheus: Esta comenzando a creer.”
Así que no busques recuperarlo, no busques ganarlo de nuevo, lo perderás, más bien, reconoce esta área de oportunidad en la falta de esto que amabas o que te habías acostumbrado a tener y abraza tu propósito ahí. Abre bien tus ojos y pelea por tu redención; ella muchas veces viene como nunca te la hubieras imaginado.
Generalmente es la falta de esas cosas que amabas que nos ayudan a estabilizarnos en la vida, para que sea que tengas o no, tu estado de ánimo no cambie o fluctué.
Pero es entonces que has llegado al cielo
“Podrás comprender que un hombre no aprende nada del triunfo. El perder sin embargo puede dotar de gran sabiduría. No teniendo en poco lo disfrutable que es la victoria. Es inevitable perder ahora y después. La meta es no hacer de esto un hábito.” –De la película, Un buen año
“El secreto del éxito en la vida radica en que un hombre esté listo para su tiempo, cuando éste llega”. -Benjamin Disraeli
El sufrimiento es en la vida como un cincelazo del cual tantas veces nos quejamos, el cual odiamos y por el cual frecuentemente nos bajamos de donde el artista realiza su obra maestra. Cada una de las aflicciones que llegan como un golpe no determinan quienes somos, sino es la determinación que nosotros usemos para en medio de esta pelea seguir avanzando la cual nos dará lo que de corazón anhelamos. Sentido. Identidad. Propósito.
Caminar para ser satisfacido en todo y por todos nos deja siempre vacíos. En cambio el dolor y el sufrimiento que aceptamos como maestros nos sensibilizan a saber quienes somos y que podemos dar.
El punto no es vivir para sufrir, sino en medio del sufrimiento estar despiertos y observar el mundo real. Un mundo que a medida que va creyendo que su paso por esta tierra es placer y nada más, se olvidan quienes son y que pueden a otros de si dar.
Usando de uno de los clichés más usados, “los obstáculos o aflicciones son oportunidades”. Oportunidades que nos despiertan para encontrarnos de verdad. Oportunidades que nos ofrecen victorias verdaderas y satisfacción que no depende del qué poseo o qué otros de mi dirán. Oportunidades que si las aprendemos a recibir con el cuerpo firme y una sonrisa en el rostro, nos cincelaran con precisión, para al final de nuestros días quizás el mundo que nos vio nacer pueda gozarse al contemplar que no fue en vano desgastarse si tan solo uno como tú pudiera de esa manera tal legado dejar.
“Si no quieres perderte en el olvido tan pronto que estés muerto y sepultado, haz esto, escribe cosas dignas de leerse o mejor aún, haz cosas dignas de escribirse”. –Teddy Roosvelt
paz