Deber o Placer

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Hay dos maneras de abordar la vida: Uno es vivir del deber, el otro del placer. Uno de los dos matará tu alma. –John Eldredge

Hace poco pude notar que estaba tomando una decisión muy importante basada en lo que de alguna manera me había acostumbrado a ver. Algunos ejemplos de gente que cumplía con su rol, que de alguna manera estaba haciendo las cosas bien, pero que sin embargo no me entusiasmaba mucho su manera de vivir. No sé si de alguna manera estaba razonando conmigo mismo en si quizá debía bailar con la más fea simplemente porque otros que parecían más inteligentes lo estaban haciendo.

La opción se hacía más razonable así como pasaba el tiempo, y qué más, quizá nadie vive la vida como la soñó, quizá sólo debes tomar lo que te toca y mostrar una sonrisa para que los que observan guiñan el ojo en común acuerdo. Aunque, ¿podrás vivir así por siempre? Solamente sonriendo aunque no estés disfrutando el viaje sólo por el deber que sientes ante los demás, solo para aquellos que presionan para que tu vida entre en el molde promedio y seas “feliz”.

La matemática, pues, que muchas personas hacen en su cabeza ante la frecuente situación es tomar una Harley y vivir la vida como cantará Sinatra “a mi manera”. Y se enrolan en una serie de eventos que de cierto modo los hacen sentir frescos, que están viviendo, que algunas veces los podrá nublar, los desmayará, los desenfrenará, pero que hace que su corazón lata en una emoción de adrenalina que de alguna manera responde a la pregunta, que dice, esto si es vivir. Aunque la resaca, la falta de alguien leal, las deudas, las incansables mañanas sin desear levantarse por la soledad afterparty los hace preguntarse una vez más, si habrá algún punto entre estos dos, entre el deber y el placer, donde puedan vivir, donde no sientan que la culpabilidad los domina o donde la presión de los demás no los mueve a tomar decisiones fuera de su voluntad. Y en la larga búsqueda el alma se desgasta, las fuerzas se van, y terminarán en aquello de lo que alguna vez huyeron por falta de respuesta.

El alma anhela belleza, no sólo física, sino espiritual, emocional, entrar en una armonía donde se conjunte el placer con el deber, con el deber basado en mi rol, hoy aquí y no en el buscar encajar, en el placer que proviene de hacer lo que debo, diciéndole no a lo que muchas veces quiero para decirle si a lo que es mejor, a lo eterno, a lo que por los años amaré viéndolo siempre bello.

Es una lucha constante, que muchos quizás han olvidad porque han cedido más a un lado que al otro. Es la frecuente negociación, donde o lo hago por deber, o porque simplemente así lo quiero yo. Y serás vulnerable hasta que decidas regresar al principio y tomar los guantes. No cómo si pelearas con alguien más fuerte que nunca llegarás a vencer, sino como si se te involucrará en una pelea ya ganada donde sólo deberás dar el último golpe para tumbar y así con los brazos en altos obtener el vencer.




paz

Estados de ánimo

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Estados de ánimo

A veces me siento
como un águila en el aire.
-Pablo Milanés


Unas veces me siento
como pobre colina
y otras como montaña
de cumbres repetidas.


Unas veces me siento
como un acantilado
y en otras como un cielo
azul pero lejano.


A veces uno es
manantial entre rocas
y otras veces un árbol
con las últimas hojas.


Pero hoy me siento apenas
como laguna insomne
con un embarcadero
ya sin embarcaciones
una laguna verde
inmóvil y paciente
conforme con sus algas
sus musgos y sus peces,
sereno en mi confianza
confiando en que una tarde
te acerques y te mires,
te mires al mirarme.



...de Mario Benedetti