Motor en ON

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Me he preguntado a lo largo del tiempo en que he observado a gente a quién aprecio qué es lo que sucede dentro de ellos, ahí frente a la antitesis de lo que anhelaba su corazón, a lo totalmente opuesto a lo que ellos algún día soñaron, a lo que platicaron entre risas con sus más allegados acerca del amor que soñaban para su vida y al final al estar frente a la oferta de lo contrario olvidando, olvidando lo que cierta ocasión de rodillas quizás pidiéndole a Dios que llegara atrás dejaron. Y me he preguntado, he averiguado, y yo mismo ante la misma situación ahora recordando sé que ahí he estado. Ciertamente no encuentro la razón en los pétalos de rosa cayendo, ni los violines tocando mientras las mariposas se reúnen para vernos, mientras amamos eso que nunca consideramos un sueño, mientras nos damos cada vez más a ello que algún día negamos y ahora es lo que más fuerte abrazamos. Nos moriremos si quizás algún día parta ese ser tan amado. Y es difícil explicar cuál fue el punto dónde nos dimos por vencidos a los bellos cuentos de hadas, de un príncipe para una princesa, ella peleando para mantener su belleza a pesar de los castillos que la apresaban, mientras él con dragones que pulirán su valor para tiempo después recordar que el corazón de ella también necesita el arrojo con el que se mata un dragón más con la prudencia de un caballero usando del mayor amor.
Olvidamos aunque sigue en nosotros muy dentro. Lo podemos ver cuando miramos por la ventana de nuestra casa a dos amados vestidos de las ropas que para ellos se escogieron. Al notar nuestras lagrimas cuando el ‘puede-besar-a-la-novia’ es tan dulcemente pronunciado. Ahí esta, y aún cuando nos hayamos aferrado a una diferente escena, para ese tipo de historias fuimos creados, aunque hoy a ellas hayamos quizás renunciado. El momento clave fue verdaderamente al encender ese motor diseñado para amar. No en Su tiempo y ni conforme a Su perfecta voluntad. La culpa no es nuestra diría cualquier egresado de dónde leyeron tanto y no espiritualizaron nada. Sin embargo el tiempo siempre esta ahí para nosotros elegir, elegir el momento que encendemos ese motor que nos envuelve en el mejor aroma, en el más excitante fuego que va creciendo por dentro. El amor. Aunque sin verlo venir por ese camino el enemigo llego atacándonos no con odio, sino con la ansiedad de encender antes de tiempo nuestro motor, para así olvidar la ilusión, olvidar al perfecto momento diseñado por nuestro Creador y conformarse con lo que sea con tal de sentir de alguna manera que estamos vivos y podemos amar. Y perder la plenitud, perder el fueron-felices-por-siempre dejando una huella para el mundo de perfecto amor. Una vez más el mismo ataque se lanzó. No con el mal, sino con las mismas palabras de verdad, ahora tan distorsionadas y fuera del contexto tan puro de lo que en verdad significaran para el que tenga ojos para leer, para el que tenga oídos para escuchar.






paz

Yo Tengo Derecho!

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Ayer una amiga me hizo recordar la masacre que sucedió en la preparatoria de Columbine en Colorado. Vi los videos y quede pasmado en cómo unos chavos se dejaron llevar por el "Yo tengo derecho a..." y destruyeron las vidas de tanta gente en aquel año. Estaban indignados por tantas cosas que en aquella preparatoria no eran justas a su ver, así que planearon un complot bien organizado para manifestar su inconformidad para con la preparatoria, para con la gente que era parte de ella e inclusive para con sus compañeros. Al final mataron a una docena, dejaron muchos heridos y ellos terminaron suicidándose. El "yo tengo derecho a..." los mató. Según ellos la vida les debía algo, su preparatoria y los demás, así que decidieron cobrarse con su propia mano.

Hoy pasan muchas cosas así en mi Estado. Ajustes de cuentas, políticos inconformes agrediéndose, candidatos auto-elegidos y automovilistas indignados por la lentitud de otros en el trafico que están dispuestos aún a bajarse y pelear. Y es que "Yo tengo derecho a..." no importando a que tú tengas derecho. Yo, primero. Y ahí, nos vamos matando unos a otros y la verdadera justicia nunca se cumple porque tomamos en nuestras manos lo que nunca nos toco tomar y decidir. La justicia.


"Porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios." -Santiago 1:20