Recuerdo hace tiempo en Indianápolis, sentado en el lobby del campus donde vivíamos ver a una de las chicas del staff junto con su hermana a lo lejos, frente al edificio, en las pequeñas lomas de césped donde aún quedaba algo de nieve dando de vueltas. Era una imagen muy simple, sin embargo ahí estaba ella disfrutando el momento, la naturaleza. Me sentía dentro de una de esas películas para chicas donde todo es tan romántico y lindo, ajajaj. Pero en verdad la escena antojaba hacer algo así, recostarte bajo algún árbol, caminar por el bosque alrededor, o alguna de esas cosas que tantas veces olvidamos hacer. El momento era tan perfecto, tan pleno. Quizás el contexto tenía mucho que ver, quizás era uno de esos días emocionales, a lo mejor, pero era único. Como si Dios pintara la escena invitándonos a disfrutarla, invitándonos a estar en silencio y deleitarnos en nada y en todo. Era como si quisiera que entráramos dentro del cuadro, ser parte de su obra artística, wow.
Hoy no veo eso muy seguido, los días corren tan rápido y a veces no me doy cuenta en que mes estoy, no hay tiempo para disfrutar los silencios, para meditar un poco bajo algún árbol o para darme de vueltas en alguna loma cerca, sin embargo a veces esperando la luz verde en algún semáforo, al voltear al cielo y ver algunas nubes tan melodiosamente entonadas en colores y formas me doy cuenta que Él sigue creando escenas para mi, para disfrutarlo en el silencio, para deleitarme en el todo que encierra una escena diseñada por Él para mi en amor. Ahí, tan cerca, esperando por mi una vez más. No para ir a dar, sino para recostarme en silencio y en Su amor esperar.
paz

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