Recuerdo también una persona cercana a mi familia que mencionaba tenerle pánico al pensar en su futura senectud. Decía que prefería morir que llegar a esa edad. Me pareció muy alarmante escuchar algo así. Y es que nos visualizamos en otras personas y nos amedrentamos, observamos y tratamos de evadir esa carrera, posición o nos da miedo llegar a esa edad porque pensamos que seremos igual, que tendremos las mismas frustraciones, aburrimiento o seremos una carga para los demás, pero no.
En cada pensamiento que llega a tu mente tú cuentas con una decisión, la de tomarlo de la manera negativa o ver el sin fin de oportunidades que puedes aprovechar. Y es el saber que llegas a un momento en donde te das cuenta que cada elección puede ser poderosa para girar el rumbo de tu vida en cualquier instante. Así que nos convertimos en meticulosos evaluadores de cada cosa. Lo que por siguiente atrasa nuestras bendiciones más grandes.
He conocido ancianos que al despedirme de ellos me siento lleno, rico, como si hubiera estado en una cátedra acerca de cómo vivir mejor la vida, personas mayores que al verlas soy motivado grandemente no tan solamente por sus palabras, sino por su manera de responder a las adversidades. Algunos involucrados en grandes proyectos, otros dedicando sus vidas hacía los que menos tienen, otros hasta emprendiendo ideas descabelladas y mucho más. Alguien pudiera criticarlos, pero su ‘moto’ a sido decidir la segunda vía –ver las oportunidades en cada cosa -.
Quizás el miedo se presenta cuando aquellos mayores de los que sueles rodearte no tomaron decisiones sabias en sus tempranos años y son tan evidentes las consecuencias negativas. Quizás porque no tuvieron las mismas oportunidades. Quizás porque lo intentaron, pero su fracaso y las críticas los tumbaron y jamás lo volvieron a hacer. La elección, sin embargo, es de cada uno de nosotros, de rodearnos de aquellos mayores quienes pueden ser causa de anhelar ser como ellos al alcanzar su edad. La incertidumbre desaparece cuando ves las oportunidades que gente así ha decidido arrebatar y encuentras entonces esperanza y paz.
Rodéate de gente apasionada por algo, fue el consejo que escuche de chico. Rodéate de sabios, rodéate de locos quienes caminen con propósito no temiendo nada. Rodéate de aquellos quienes puedan impulsarte a alcanzar tu anhelo. Rodéate de GRANDES grandes amantes de la vida.




