LOSER

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“El éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse.” -Winston Churchill

“…En mi vida he fallado, fallado y vuelto a fallar y por eso es que triunfo.” –Michael Jordan


Teníamos el juego ganado, el otro equipo no estaba ni dentro de los primero lugares como nosotros. Alguna de nuestra gente no asistió a este juego de cuartos de final, sin embargo, somos buenos. Íbamos ganando hasta el tercer cuarto cuando empezaron a tomar ventaja ellos y al final perdimos. No dijimos mucho, solamente caminamos hacia nuestros carros y nos fuimos. Perdimos. Si, es solo un juego de basketball, pero…perdimos. Y como si una gran ola de mar se acercará, así sentí una serie de eventos que esa voz que normalmente viene a susurrar empezó a narrar. Cada momento en que perdí, cada examen reprobado, cada vez que intente lograr algo y no pude, etc. Razones tan lógicas para aceptar la definición que dio esa voz, la manera en que me nombro… “perdedor”. Y dentro de mi empecé a contemplar cada escena, de alguna manera aceptar el titulo que me daba esa voz, cuando por otro lado escuche… “Poderoso con la Lanza”. El significado de mi nombre. Sin muchas explicaciones o sobadas de hombro, solamente: “Poderoso con la Lanza”. Es lo que significa Gerardo.

Vez tras vez Dios nos reta, con la sensación que Él no esta ahí y que estamos por nuestra cuenta, con sus largos periodos de silencio, con todo eso, sin embargo sigue ahí, diciéndonos, “Yo se quién eres”.

Y el enemigo puede lanzar sus golpes más letales y podemos aceptar esas mentiras como verdades, y dejar que se vuelvan fortalezas, que nos detengan, que extingan el fuego o simplemente que confundan nuestro paso. Mas la voz de Dios y su presencia siempre activa a nuestro alrededor, volverá a hablar, volverá a recordarnos quiénes somos en Él. Es ahí cuando se dicta nuestro futuro, no en lo que la batalla dicto para nosotros, sino en nuestra posición después del fracaso.

Cada minuto que pasa es una oportunidad para cambiar las cosas. En fe, no en lo que sabemos nunca nos ha dado resultado, sino en esa victoria que ya tuvo Jesús, sino en ese vencer que Él nos da cuando le entregamos todo a Él. Como en aquel momento cuando Jacob (Don Engañador) cedió al ángel, como cuando permitió que tocara su muslo, cambiará su nombre y transformará su identidad. Cuando lo nombro “Príncipe con Dios” en vez de “Mentiroso y Defraudador”. Así, en nuestra oscuridad, en nuestra derrota, recordemos ese salmo que dice: “Ellos flaquean y caen, mas nosotros nos levantamos y estamos en pie” (20:8). No es que somos inmunes a las caídas, si nos caemos, pero la posición que tomemos después de cada caída determinará nuestro éxito. Así que, ¿quién dice Dios que tú eres?




Paz

Mire Joven, ése que se pasó era un ALTO

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Muchos que se adelantaron a su tiempo tuvieron que esperarlo en sitios poco cómodos. -Stanislaw Jerzy Lec

Sitios poco cómodos. ¡¡Gulp!!. Ha pasado, ha pasado conmigo…
Quizás te identificaste con la cita, porque en tantas ocasiones por entusiasmo, ansiedad o por impaciencia entramos a puertas que se abren sin haber escuchado ‘entra’, firmamos cartas que aún no hemos leído, empezamos maratones de los que no sabíamos su duración, comenzamos relaciones que nos aseguran no estar solos y después ansiamos la pacifica soledad, etc. Vez tras vez podemos citar y recordar aquellas ocasiones donde nuestro apresuramiento nos costo mucho. “El alma sin ciencia no es buena, Y aquel que se apresura con los pies, peca”, menciona Salomón en Proverbios 19:2.

Pero, por qué nos apresuramos con tanta intensidad, qué es lo que provoca que no estemos tranquilos hasta que tengamos esto, y me refiero a esas cosas que nos quitan el sueño, no a esas otras que nos hacen soñar mejor anhelándolas. Las motivaciones de apresurarnos a tener o el ansiar llegar a algo dependen de cada corazón y la condición de este, ahí se encierra tantas respuestas y claridad, en preguntarnos, ‘¿qué es lo que me esta moviendo a ir tras esto?’.

Y si observas bien, nuestra guía de la vida, la Biblia, esta llena con estas palabras, que no solo se aplicaron para los personajes de aquel tiempo, como tampoco todas las bendiciones y promesas, sino que son dirigidas a quienes creen y confían en Dios; palabras donde quien ama nuestra alma nos llama una y otra vez a no apresurarnos, sino a esperar confiadamente en El.

Pero… qué cuando llevas mucho tiempo esperando y no hay indicios que Dios este en esto, o señales de que El haga algo. ¿Qué cuando esperaste, confiaste, y aun así nada de nada­­? Entonces será momento que tus preguntas toquen rincones por los que nunca pásate tus cuestionamientos, es tiempo de un auto examen donde analices la condición de tu corazón, de sus motivaciones. Recuerda que el corazón es tan perceptivo a su entorno, y por lo tanto tan fácil de dejarse influenciar por este, por lo mismo es posible que encuentres lugares donde nunca pensaste se escondía una motivación fuera de lugar, una expectativa diferente, algo que estorba para que puedas recibir esto o tenerlo plenamente. Lo segundo y básico es descifrar de rodillas qué es lo que Dios desea que veas que aun no puedes ver: como aquel paralítico en los tiempos de Cristo quien deseaba llegar a aquella agua tocada por el ángel para ser sanado y que nunca lo lograba pues siempre alguien más llegaba primero y era sanado, así que al contarle su trágico testi-rollo a Jesús de sus esfuerzos vanos por ser el primero en llegar, no se dio cuenta quién estaba frente a él, Dios mismo que preguntaba no cuánto él deseaba tocar esa agua, sino quien preguntó por el deseo de su corazón: “Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano? –San Juan 5:6, lo que me da risa después de leer como fue sano, es que este hombre ni supo quién lo había sanado después de esto, me imagino que estaba tan aferrado a aquella agua, esperando poder tocarla para ser sano que no entendió quién lo había sanado. Y es así en nuestras vidas también, vivimos muchas veces esperando tocar el agua, lo que en el momento nos dice será nuestra salvación, cuando Dios desea proveer o darte esto que ansias de una manera más impresionante, de un modo distinto y mejor al que has estado apresurándote. Tercero, ¿Has probado un aguacate sin madurar? Sabe ‘yiuc’, se necesita el tiempo ahí para hacer madurar su sabor, el tiempo cambia su condición a una mucho mejor, su color cambia y ah que ricos taquitos puede uno disfrutar entonces. El tiempo de la espera muchas veces es permitido por Dios para tu proceso de madurez, para la condición de tu corazón, para el estado sensible de tu espíritu hacia el Espíritu de Dios, ahí al termino de tu espera los beneficios serán tan gratos para los que te rodean, pues tu vida irradiara una nueva condición, una fe mas fuerte, confianza en Dios como nunca antes y alguien que emitirá palabras con mas sentido.

Así que, cada vez que desees apresurarte a realizar algo por lo que has esperado mucho, dentro de esta línea que hablamos, considera y trata de discernir que es lo que Dios ve que tu aún no, que se oculta ahí, pues es mejor abrir el regalo bajo el pinito el mero día, que solo quedarte viendo a los demás sorprendidos, se disfruta mejor así.

Descubre el placer de esperar viéndolo a El, recuerda que tu propósito, tu destino no fue diseñado igual que el de otros, tu rol es único, por lo tanto el patrón a seguir diferente, tus tiempos también. Así que deja que tu corazón recuerde el ritmo normal de su latir en tu tranquilidad.
paz

Como una Dama

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“No busques un ministerio (posición), espera los frutos de una vida disciplinada.” -Juan Wesley

"Es mejor merecer honores y no ser honrado que tenerlos y no merecerlos."
-Mark Twain


Muchos buscan la grandeza, la posición más alta, ser elogiados, y rodearse de un buen circulo social. Se esfuerzan por estar al frente, buscan a toda costa que los demás escuchen sus opiniones y lo que tienen que decir. En muchas ocasiones no serán llamados, pero buscaran su lugar con uñas y dientes. Sus palabras podrían escucharse, más nunca se guardaran, su posición es tan pasajera, tan temporal. Al final, sus palabras y acciones se olvidaran.

Menciona El libro de proverbios algo muy sabio, dice, “No te alabes delante del rey, ni estés en el lugar de los grandes; porque mejor es que se te diga: sube acá, y no que seas humillado delante del príncipe a quien han mirado tus ojos.” (25:6-7)
¿Has visto gente así? Cuando puedes notar que ellos mismos buscan su lugar sin ser llamados, y se esmeran por ser vistos ante todos. Quizas si, y surge la pregunta, ¿por qué hacen lo que hacen?.

"Tener el poder es como ser una dama. Si usted necesita decir que lo es! , entonces no lo es.” - Margaret Thatcher"

¿Por qué tanta gente se esfuerza tanto por mostrar quienes son? ¿Por qué buscan las primeras sillas? ¿Por qué hacen lo que hacen? La respuesta esta en su corazón y la manera en que se aceptan a si mismos. Muchos tratan fuertemente de mostrar a todos cuan buenos, grandes, inteligentes, habiles son, pues ellos mismos no estan seguros si en verdad lo son. Por tanto, la aprobación de la gente es su alimento de sobrevivencia. No han descubierto su identidad, menos que su grandeza no se basa en la evaluación de otros, sino en el diseño de Dios, en su propósito. No han creido quienes en verdad son, por tanto se esmeran en mostrarlo en inseguridad.
En aquellas platicas donde el yo predomina y tanta explicación sale sobrando, donde se adula tanto la persona a si misma y hay palabras de más, encontraras alguien que tiene dudas, de si esta o no en lo correcto, o si realmente es quien la gente dice que es.

Hace tiempo veía esta caricatura hecha por Paco Palafox donde un muchacho le pide a Dios: ¡Señor por favor ayudame a ser la clase de persona que la gente cree que soy!. Wow, esto no se dice literalmente, pero si en acciones y en auto-adulación dentro de conversaciones, como de alguna manera diciendo: ¡Dime que si soy quien todos creen que soy!.

El punto de todo esto es aprender a depender de Dios, que Él sea el que te levante, que Él sea quien te guie a aquello grande, Él y solo Él.

Justo ahí en la prueba, en la humillación y en el dolor la satisfacción, la grandeza nos invitara a entrar a la tierra prometida, Dios ahí levantara nuestra cabeza, y así como Mardoqueo, seremos quizas paseados en carruaje real...pero eso, despues del proceso de aprendizaje y esfuerzo, después de haberlo sembrado, a fin de que estes listo para recibir algo grande con un espíritu manso y agradecido.
“Mejor es humillar tu espíritu con los humildes que repartir despojos con los soberbios”, dice el libro de Proverbios. Mejor es que se te llame, mejor es que otro te alabe, mejor es que tu gloria sea respaldada por Dios y no por adulaciones. Si deseas ser reconocido, si deseas el mejor asiento, y ser honrado, camina en humildad y sirve a otros. Esfuerzate por honrar a Aquél a quien tu sirves, y Él te honrará a ti.

Momentos ayer, Momento Hoy

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Como que llega un momento donde te encuentras haciendo algo que sientes que para eso fuiste creado. No solo haciendo algo que disfrutas, sino algo que sabes que dejará una marca, una semilla, algo que trasciende. Y abrazas con todas tus fuerzas ese momento, y no quieres que pase...mas sin embargo, pasa y regresas a lo que normalmente hacías, tus mismas responsabilidades, tu rutina disfrutable, mas aún, rutina. Así que te embarcas en ilusiones, ahorras, proyectas sueños para volver a aquel estado donde todo parecía perfecto; pagas grandes cantidades de tiempo y dinero invirtiendo en regresar. Mas, ese fue solo un tiempo para ese específico momento, por más que lo fuerces no será lo mismo. Y es que nuestra alma esta muy ligada a la ley de la vida. Crecer. Convertir de cada momento algo invaluable. Fácil de decir, quizás de escribir y leer. Mas sin embargo los días piden de uno el momento y no el ayer. La tierra que pisamos hoy anhela semillas frescas. Necesita el agua de hoy. Y el participar no es suficiente, el conjeturar teorías tampoco, somos seres diseñados a producir para el hoy y no para el ayer. El hambre no se acaba por tan solo desearlo como tampoco dejan de actuar los hombres como insensatos porque en nuestra madurez los evaluamos y al escuchar las noticias despreciamos. Debemos ser parte del hoy rompiendo sin dejar de atesorar lo que ayer nos hizo aprender, evaluarnos y reconocer. Yo, hoy. Yo no evaluando el hoy, sino aprendiendo a vivir sembrando algo relevante para caminar mañana en eso que anhelo.





paz

Dime, ¿es verdad?

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Dime...

Es verdad que el estatus social es lo que te hará decir que si, o que si llega en un corcel blanco y grande será él quién comparta su vida junto a ti. Dime si es verdad el dicho común, que las mujeres no viven hoy con quien aman, sino con quien luchó por ellas sin descansar: se que es parte del conquistar, pero, dime, diras que si aunque no lo logres del todo amar... Dime, amiga mia, es en verdad la estabilidad que él te logre dar, el que nunca te falte nada, aunque quizás su corazón aferrado a lo material algún día se llegue a distanciar, lo que buscas en verdad. Dime, es verdad que te quedaras con él por siempre aunque hoy te haga tan intensamente llorar... dime, es verdad. Qué si por lo que ves ahora llegarás a perder lo etereo, la aventura que te haga con un espíritu de sorpresa cada mañana despertar, aquel amor que se mantenga intenso y como el vino tan dulce cuando vea al tiempo pasar. Qué si hoy consideras el corcel, cuando mañana el deseará ser admirado como jinete en otros ojos, olvidando tu cantar. Qué si la estabilidad que hoy te hace sentir segura mañana te desesperará cuando no lo veas en las noches llegar. Qué si..., Dime, es toda esta disertación verdad, lo que veo en los ojos de muchas que esperan mantenerlo por siempre con algo que mañana cambiará. Dime, amiga mia, eres lo suficientemente valiente para toda tu vida apostar... Dime, es verdad que te conformas a lo que hoy a tantas hace llorar...





paz