Lloramos la Manzana



Deseamos sentirnos seguros del mañana. Seguros que algo nos pertenece y nadie no lo quitará. Seguros de que a pesar de conocernos en lo más oscuro algo podemos poseer. De algo podemos tomarnos y saber que estará ahí mañana aunque no lo merezcamos.

Y lastimamos, robamos, momentos únicos, no por nuestra maldad, tampoco porque la situación así se hubiera presentado, sino por la inseguridad de no saber si mañana tendremos tal belleza, tal seguridad, tal paz como la que tenemos hoy a nuestro lado.

Lagrimas se deslizan en los ojos de ella, aunque sabe bien que accedió, se dio por amor, pero muy dentro sabe que no tuvo que haber sido así y pudo haber valorado más el regalo de honor, que se entrega a quién más por ella aprendió a luchar en sagaz amor. Pareció tan fácil al momento, pero hoy duele solo recordar aquel incansable argumento.

Y es que fuimos heridos y no lo entendimos, la herida fue la mentira que creímos. Y aún cuando pensamos la sed apagaríamos o quizás mejor nos sentiríamos, la verdad es que más profunda la lanza queda en nuestro organismo... Y sólo la verdad podrá hacernos libres, para confiar en que mañana será un día mejor, no por lo que soy, sino por quién en una cruz sin esperar nada a mi me amo y todo lo dio.

La paz que amanece cada mañana y da tranquilidad es la que dejo que inunde mi alma cada vez que levanto mis manos al cielo y me entrego sabiendo que no tengo nada para a cambio dar. Entonces empezamos a digerir verdadera libertad.











paz

0 comentarios: