Somos aire sin respiro


Quiero dormir porque hay tanto que hacer y no se hace tanto. Siento mi cuerpo como un mecanismo que trabaja al constante pedir de un gran aparato. Así que respiro, detengo mi reloj, evaluó todo y no me importa nada, solo ser. Ser al escribir, ser al detenerme en mi y sentir. Ser como soy, deslizándome en hojas blancas que preguntan que ha sido de mi en el transcurso de estos últimos días, en lo que vi pasar y pasó. En lo que aunque dolió, mi garganta se anudo.

Somos seres creativos a quienes se nos ordeno contender el respiro, para aguantar más debajo del agua y ser más productivos. Somos universo y poder, aferrándonos a detalles vanos que nunca nos validarán, ni nos dejaran ser. Somos todo y nos olvidamos en el nada. Somos canto y nuestra boca calla. Somos pasión, mas en la desesperación dormimos, porque exploramos nuestro yo tanto en la razón que nos refugiamos en el olvido.

Florecemos y brillamos, nos encanta, nos deleitamos. Al ser nosotros. Al creernos. Al poder callar todo ruido y en el indescifrable silencio volver a conocernos. Ser creativos sin agendas, ni auto desprecios. Ser, olvidando los triunfos pasados y comenzar a florecer de nuevo. Brillar sintiendo.

Así que, detengamos el dolor del reloj que camina tan ensordecedor y demandante. Besemos el sueño de colores eternos y saciables. Sintamos la fuerza de la orquesta que sigue el metrónomo de nuestro corazón y cantemos la sinfonía. Porque eres tú hoy, no sea que mañana el eco no te recuerde y tu tristeza olvide cuando solo fingía.



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