Puedes sentir la tensión de una cultura que te observa, que te sugiere con todas sus armas y dedos indices el adaptarte o sentir su llama. Cada vez el aire de nuestra cultura se contamina más, para que algún día no puedas llegar a diferenciar, en que es lo bueno o que opción te quedará. No hay absolutos, es su argumento. Y mueren en sus alternativas de salvación y sus ideas de placer en degradantes intentos.
El amor hoy es placer y el placer es tan momentaneo y hueco. El venderse al mejor postor y aceptar la idea de vivir para tener, no de vivir para ser. El hoy, ahora, tú, lo que deseas, esta matandonos. Y cada quién construye en la misma torre que sugiere llegará a lo divino, pero cada vez más nos va perturbando hasta dejar de entender el lenguaje de nuestros compañeros.
Es poco a poco. Es un virus. Un dictado. Para que obedezcas y hagas. Para que compres y vendas. Para que dejes de pensar y quién más tenga te controle. Piensa. Regresa a la Verdad. Aquella que mientras otros caigan a ti te mantendran.
Hoy una matriz aloja menos niños porque así se les hizo creer, aunque la naturaleza no este de acuerdo. Hoy un hombre abandona su casa porque le dijeron que tenga lo que él crea conveniente para él, porque es primero él que tres niños solos en un cuarto preguntandose que van a comer. Hoy se toma una pistola y se obtiene con violencia lo que les dijeron les daría el poder, pero no pueden ver por su ventana sin temer. Hoy se endeuda una mujer con una mejor televisión, aunque mañana haya solamente agua y frijol; alguien le dijo que algo estaba mal con su monitor.
Hoy estamos perdiendo la batalla, porque olvidamos las bases que nos hace fuerte. Olvidamos las verdades que nos mantienen. Hicimos oidos sordos a la sabiduría que grita en las calles por alguién que la escuche, tome su bandera y retenga la corona que tiene.
paz

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