EL IRRITANTE CLAXON DE LA MOTO


Una de las cosa que más me irritan son algunas de esas cosas que pocos saben irritan tanto a los demás. La mercadotecnia mal enfocada es aquella que trata tan fuertemente que compres su producto de maneras tan convencionales que nunca funciona, quizás en porcentajes muy pequeños, esos porcentajes que siguen animando a este vendedor a seguir ofreciendo su producto de la misma manera sin cambiar, sin embargo este no llegará más allá, ni encontrará un verdadero impacto en el ofrecimiento de los que escucharan.

Por la casa frecuentemente pasa una moto, con el claxon tan agudo y desesperante que te dan ganas de salir y golpear al tipo que día a día insiste con vehemencia que compren sus pizzas. Hace tiempo cuando comenzaba algunos vecinos salían a comprarle, sin embargo hoy veo que pasan dos o tres veces y nadie sale más, sus porcentajes ya no funcionaron, si es que algún día lo hicieron. Es más disgustante para la colonia el darse cuenta que aquí viene una vez más el de la moto ruidosa que el deseo de comprar su producto por el antojo que despertó en uno. Similar a la manera que muchos venden a Jesús. Sin el deseo de ofender a nadie, cualquiera que sea la religión que profeses, el claxon pitando cada día vehementemente por las calles del mundo realmente no funciona, realmente no antoja a nadie el conocer a este Dios que vino a hacerse hombre y nos amo abriendo sus brazos en una cruz, tomando nuestro lugar. Realmente el irte encima de la gente como si fueran cifras, números, conversiones y bancas de una iglesia llenas nunca ha funcionado con el impacto que deseaba el Maestro. Lo ves, se van, la semilla no germina, ni da suficiente fruto. Porque nunca fue el deseo de Dios limosnear a las almas para que comprendieran, ni arrastrarlas con fuerza al camino, ni gritarles a la cara la verdad o postear un sin fin de predicaciones en los blogs de aquellos que los usan para mantener su contacto social. No, el claxon de la motocicleta no funciona en verdad. Sino que el segundo mandamiento es lo más relevante a accionar, el amar, el amar a tu prójimo no importando su código postal, su larga cabellera, su adicción a las drogas, su distinto interés sexual, su música o su lugar para pasear. El amar no importando si cree lo mismo que yo, o es indiferente a creer en ese Dios tan real que yo he llegado a adorar es realmente amar. El amor sabe respetar, esperar el tiempo, mantenerse por lo que es correcto, si, claro, animar a otros a caminar en la luz, en la verdad, sin embargo en amor ese aliento será como las manos de un sabio sembrador que sabe cosechar, regar y esperar. El amor todo lo puede. El amor, el amor cubrirá multitud de pecados. El amor nos dio vida en una cruz hace 2000 años. El amor es más persuasivo y antojable que un claxon por nuestras calles tan irritante, sin respeto por los demás, que busca cumplir y obtenerlo ya, en vez de sembrar en pocas palabras llenas de respeto y amor ese mensaje que a Jesús tanto, tanto en la cruz le costo. Ese mensaje que el mundo en llanto necesita escuchar suavemente, no como un vendedor desesperado o ansioso por obtener resultados, sino como un amigo quien lo ama y esta ahí para sus lágrimas limpiar.







Paz a los sembradores sabios, a los que tienen ojos para leer sin ser ofendidos, y ser retados a amar.

0 comentarios: